¿SABEMOS QUE ES PILATES?



Siempre cuando queremos comenzar una nueva actividad nos surgen muchas preguntas y dudas. Principalmente tenemos miedo y desconfianza de donde me voy a meter.

En el caso de iniciarnos en el método Pilates es muy normal que tengamos miedo, ya que ponemos nuestra salud en manos de otra persona a la que no conocemos de nada.

  I.        ¿Yo puedo hacer Pilates?


La primera pregunta que nos hacemos es si nosotros podemos hacer pilates.

Vemos fotos normalmente de chicas jóvenes y elásticas sobre las máquinas de pilates haciendo posturas imposibles y me planteo… yo no puedo hacer eso.

Joseph Pilates, en su estudio de Nueva York trabajo con diferentes atletas de élite, entre ellos con las bailarinas del ballet nacional de Danza, ayudándolas en su rehabilitación y la mejora de la técnica.  De ahí muchas de las fotos que se ven por internet.

No quiere decir que nosotros tengamos o vayamos a hacer esos ejercicios. Pilates se adapta a cada persona y a cada lesión. Un buen profesional va a saber que debemos hacer y cómo hacerlo para avanzar en nuestro desarrollo hacia el movimiento seguro y controlado.

 Por eso no temas, porque Pilates trabaja con los cuerpos y las personas. 


 II.     ¿En manos de quien me pongo?



Los profesores del Pilates son expertos en el movimiento.  Trabajan día a día con el movimiento y en el análisis de este. Su evaluación se basa en la observación constante del cliente, tanto estática como en movimiento. Analizan la alineación estructural, las deficiencias musculares, las patologías y como afectan estas en su funcionalidad, sus hábitos posturales, etc.

La eficacia del método se encuentra  en la enseñanza para corregir nuestra postura.

A través de los ejercicios del método Pilates aplicados bajo sus principios conseguimos desarrollar un correcto equilibrio muscular y óseo que nos permite reeducar nuestra postura corrigiendo así, de manera inconsciente, nuestros hábitos posturales aliviando nuestras molestias.

El método está diseñado para la prevención de lesiones, pero esta metodología, bien aplicada, nos permite adaptarla a las patologías ayudando a su rehabilitación y mejorando la calidad de vida de nuestros clientes.

 III.  ¿Mi profesor de Pilates tiene que ser fisioterapeuta?


No tiene porqué. Los fisioterapeutas trabajan con terapias manuales, mientras que los profesores de Pilates trabajan con el movimiento, y como  siempre digo, "zapatero a sus zapatos". 

En ambas profesiones no dejan de salir nuevos estudios, metodologías..., y cada profesión tiene sus propias técnicas y protocolos. 

Resulta complicado que un buen fisioterapeuta pueda ser un buen y experimentado profesor de Pilates y viceversa. 

En muchas ocasiones resulta imprescindible la intervención de un fisioterapeuta para la mejora de la lesión o el mantenimiento de muchas enfermedades,  pero sin una corrección de hábitos posturales, un aumento de masa muscular, etc, las lesiones vuelven a aparecer y con ello los dolores.

IV.         ¿Cómo sé que estoy en manos profesionales? 

Hoy día hay mucho Pilates y realmente resulta confuso. Hay varias claves:

1.- Titulación. Antes de inscribirse en un centro pregunte quien es el profesor titulado que le va a dar clase. No se corte, su salud va a estar en sus manos.

El profesor debe tener una amplia formación demostrable tanto en el método Pilates, como en la enseñanza de este.

Sabemos que en  los últimos años se ha producido un boom de Pilates y a veces se imparte sin la formación necesaria, por lo que un auténtico profesional estaría encantado de que le hicieran esa pregunta.

2.- Personas por clase. Un buen estudio de Pilates tendrá un número de personas por clase reducido, 5 personas máximo. Este es un buen número para que el monitor pueda enseñar el método con fluidez y seguridad, permitiendo la corrección de cada alumno sin perder el ritmo necesario que requiere una sesión de Pilates. 

Sin duda, a menor número de personas por sesión la calidad del método aumenta, ya que se adapta en su totalidad en ejercicios, ritmos y enseñanza personal.

3.- Niveles. Un estudio profesional tiene separado los grupos por patologías y niveles. Esto es clave para un buen desarrollo y aprovechamiento de la sesión. 

4.- Informe del cliente. Para que Pilates realmente se adapte a tus necesidades y objetivos, es importarte que el monitor cuente con información previa sobre tu cuerpo y el movimiento de cada alumno antes de comenzar tu programa de Pilates. Por eso se debe realizar un estudio previo, con un análisis postural para conocer la alineación del cuerpo y un breve cuestionario sobre el estado de salud y hábitos. Esto permite personalizar las pautas del entrenamiento y así podrás optimizar tus clases de Pilates al máximo.

5.- Clases. Lo normal es que si nunca has hecho Pilates o tienes alguna lesión, no puedas empezar en un grupo desde el primer día. En un buen estudio, te ofrecerán la posibilidad de hacer unas sesiones previas individuales para familiarizarte con la metodología y/o en el caso de lesiones poder adaptar las sesiones para el control del dolor.

6.- Máquinas. Un estudio profesional cuenta con todas las máquinas y accesorios diseñados para el aprendizaje completo de este método.

Las clases deben ser una combinación del trabajo de suelo y máquinas. Este tipo de clases hace que el aprendizaje sea mucho más completo y eficaz, permitiendo ver resultados mejores en menos tiempo. 

7.- Precio. Si estamos buscando realmente una profesionalidad y una calidad y tiene un precio muy barato, desconfíe. Nadie da "duros a pesetas". 

El método Pilates es un método eficaz que nos aporta grandes beneficios siempre que nos pongamos en manos expertas.





Autora: Estela Franco
Director técnico de Pilates. PMA (R)-CPT ID 12752.


Comentarios

Entradas populares de este blog