EMPECEMOS POR CAMBIAR LA MENTE Y CAMBIARÁ NUESTRO CUERPO


Nuestros movimientos y nuestras acciones son el reflejo de cómo nos sentimos, de nuestra reacción al dolor, de nuestro sentir y pensar. Si cambiamos nuestra mente, nuestra forma de pensar, de afrontar los problemas, etc, cambiaríamos nuestras posturas y con ello los movimientos. Por lo tanto, cabria decir que una actitud positiva y vital ante la vida nos ayudaría a mantener mejores posturas, lo que aliviaría nuestro dolor y sufrimiento físico. 



El control de la mente, de las emociones, de nuestras reacciones aprendidas de tantos años son  complicadas de cambiar, pero si aprendemos a ser conscientes de lo que hacemos, podremos corregirlas o controlarlas, ¿no?

El método Pilates nos ayuda en este proceso.

Para poder ser consciente de nuestra forma de pensar y ser consciente de cómo reaccionamos ante los problemas etc., debemos tener la mente clara y con cierta calma para que nos permita pensar, valorar el problema,  ver las opciones y poder tomar decisiones  para su resolución.

Pilates también es  un entrenamiento para tu mente. Una forma de mantener tu mente despejada y en calma y en contacto conmigo mismo.  En este caso lo utilizamos para el movimiento consciente.

Al igual que tus músculos se fortalecen y nos permiten mejores posturas sin tenerles que dar la orden de que nos sujeten, tu mente también se ejercita para estar contigo ante los problemas, mantener la calma y no liarse o reaccionar sin consciencia cuando estos ocurran. Si aprendemos a entrar en contacto con nuestra mente, sabremos  llegar a ella en momentos de estrés emocional, seremos mucho más capaces de silenciar nuestras emociones y controlar la situación. 

En Pilates trabajamos con el movimiento consciente. Para ello necesitamos entra por un estado de "relax" mental y descanso muscular.

Me explico. Durante la práctica del método Pilates, la mente debe estar concentrada en lo que estamos haciendo,  tiene que estar contigo aquí y ahora. Esa concentración hace que tu mente este "relajada", no estamos pensando en; “tengo que hacer la compra cuando salga”, “que no se me olvide recoger.....”, etc. 

Si nuestra mente está con nosotros ya tenemos medio camino recorrido, porque entonces le puedo dar la orden de que respire. Muchos de los problemas de cuello y espalda son, o se agravan, por la tensión que nos provoca nuestra propia respiración.  Nos quedamos privados de aire, cogemos una gran cantidad de aire que no dejamos salir, la dejamos retenida. Esto le sucede a la mayoría de las personas. Solemos hacer respiraciones cortas y rápidas,  muy superficiales y poco efectivas, esto provoca otra multitud de síntomas como la falta de concentración, fatiga muscular, etc.

¿As observado como respiras?

Si entramos en un estado de concentración que nos permita controlar nuestra respiración,  podremos soltar las tensiones que esta nos provoca.  Se relajarían los hombros, el pecho, la tensión cervical, etc. Al permitirnos ese descanso muscular empezamos a saber donde tenemos las cargas del cuerpo, los desequilibrios y por lo tanto si somos conscientes podemos corregirlas, controlarlas, trabajarlas y aprender a movernos.

Esta conexión cuerpo mente nos ayuda a escuchar a nuestro cuerpo, a saber que nos está diciendo, a través del dolor, de las tensiones…,  podemos descubrir que nos ocurre y poder estar en calma con nosotros mismos.
Esta calma nos ayuda a obtener seguridad y a ver la vida desde otra perspectiva.

Por lo tanto se puede decir que si nuestra actitud cambia, cambia nuestra postura,  y si nuestra postura cambia, cambia nuestra actitud.

“Pienso, luego hago Pilates









Autor: Estela Franco.
 
Director técnico del programa de formación Pilates & Wellness Bodystar.
PMA Certified Pilates Instructor PMA (R)-CPT ID 12752.

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