PILATES PARA EL TRASTORNO AFECTIVO ESTACIONAL




Con la llegada del otoño, muchas personas sienten falta de energía y sufren síntomas de depresión. Tristeza profunda, irritabilidad, apatía y una mayor necesidad de comer dulces. Estamos ante el denominado Trastorno Afectivo Estacional,  una enfermedad depresiva de la que falta mucho por saber.

El Trastorno Afectivo Estacional, también conocido por sus siglas SAD, es un tipo de depresión que aparece durante laso meses de frio. Suele comenzar en otoño y empieza a desaparecer cuando asoma la primavera, al alargarse los días.

El ejercicio físico ha demostrado ser una gran y poderosa terapia contra muchos de los males que nos achacan en nuestros días. Entre las numerosas prescripciones se suelen recomendar para tratar la depresión, así como el Trastorno Afectivo Estacional. Una actividad aeróbica realizada al aire libre parece ser la combinación más apropiada. Pero la experiencia sugiere que muchos de los afectados parecen mejorar con el Pilates. ¿Por qué?¿Puede realmente el Pilates ayudar a esta y a otros problemas de la mente?

Joseph Pilates se interesó especialmente en la relación que había entre cuerpo y mente, y más en particular en cómo el ejercicio y su método afectaban la mente. “El ejercicio físico es el primer requisito para la felicidad” propugnaba. Y no iba desencaminado. Sus ideas revolucionarias sobre los beneficios que el ejercicio tiene sobre muestro estado mental se han confirmado en la actualidad.

El ejercicio de por sí libera endorfinas, hormonas que inducen estados de euforia y de bienestar. Si al efecto de dichas hormonas se le añaden las consecuencias que producen una práctica consciente que conecte directamente cuerpo y mente, como ocurre en el Pilates, los efectos sobre la mente son mucho mayores. Y es que el Pilates se caracteriza por practicarse percibiendo tu cuerpo y fluyendo con el movimiento, a modo de meditación consciente. Con ello no solo aumentas tu esquema corporal y tu calidad de movimiento, sino que modificas, tratas y mejoras tu estado de ánimo.

En efecto, el movimiento consciente es la expresión de lo que pasa en tu interior. Una postura cerrada, por ejemplo, desenmascara una depresión o problema no resuelto. De esta manera puedes trabajar tu postura coscientemente para combatir el problema de origen y sentirte mejor. Por otro lado el movimiento estimula las sinapsis nerviosas, estableciendo nuevas conexiones neuronales lo que hace que  aumente su capacidad de relacionar conceptos.

Es así que, a veces, las terapias más valiosas no pasan por fórmulas químicas ni por robustas máquinas de tratamiento, sino que nos las pueden dar nuestro mismo cuerpo. Movimiento, consciencia o conexión cuerpo-mente son las clases del Pilates y claves del bienestar. Quizás sean un camino más (y posiblemente más directo) hacia nuestra tan buscada felicidad.


Biografía;  Articulo febrero 2014, Gym Wellness, Paulina Savall.

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